La reserva legal en las sociedades limitadas es obligatoria, pero también es una buena práctica para la capitalización de la empresa y para proteger su patrimonio frente a crisis, o eventualidades que pongan en riesgo su actividad económica.
Por lo tanto, si aceptamos que la legislación busca proteger la continuidad empresarial y la seguridad de terceros, sin entrar en debates de si se pueden hacer mejor o no las cosas por parte de los legisladores, la verdad es que al crear una sociedad limitada, la reserva legal es una norma que aporta disciplina financiera.
De hecho, la tradición europea respalda esta lógica al fijar principios de mantenimiento del capital en las sociedades de capital, con límites a las distribuciones de dividendos a los socios de una sociedad limitada, y con salvaguardas para los acreedores.
Además de que la existencia de reservas es un respaldo para los socios capitalistas de una sociedad limitada, los cuales quizás no vean beneficios tan rápidamente pero suelen estar más tranquilos cuando la empresa dispone de liquidez ante posibles problemas.
Así que en este artículo vamos a hablar de la reserva legal de una sociedad limitada, analizando por qué se realiza y cuáles son sus funciones, además de las cuantías que se tienen que guardar según la ley.
¿Qué es una reserva legal en el contexto de las sociedades limitadas?
La reserva legal es una obligación que marca la ley para las sociedades de responsabilidad limitada y que exige que se dedique una parte del beneficio anual a una cuenta destinada a fortalecer los fondos propios de la empresa.
Dicho esto, hay que saber que la Ley de Sociedades de Capital dispone que las sociedades deben destinar, como mínimo, el diez por ciento del beneficio de cada ejercicio a esa reserva, hasta que la suma acumulada alcance el veinte por ciento del capital social, y el texto legal contempla además reglas especiales cuando se cuenta con un capital social pequeño.
Al hablar de la finalidad práctica que se le presume a esta medida legislativa conviene señalar que la reserva actúa como un colchón financiero que permite absorber pérdidas futuras cuando no existan otras fuentes para cubrirlas, de tal modo que el órgano de administración puede emplear esos fondos para compensar resultados negativos.
Así que en el ejercicio contable la dotación obliga a registrar la transferencia de una porción del resultado del ejercicio a la cuenta correspondiente, y ese asiento modifica la estructura del patrimonio neto sin crear una partida disponible para su reparto, por lo que una parte del beneficio de los socios queda inmovilizado dentro de la propia sociedad.
Cuando el capital social de la sociedad limitada está por debajo de una cifra mínima, la norma exige un trato distinto y obliga a destinar un porcentaje mayor del beneficio hasta que la suma del capital y la reserva alcance una determinada cuantía, de tal manera que la protección de los acreedores está reforzada desde las primeras etapas de vida de la sociedad.
¿Qué pasa si la reserva legal supera el 20% del capital social?
A partir del momento en que la reserva supera el veinte por ciento del capital social la porción excedente pierde el carácter de obligación mínima y adopta una naturaleza de libre disposición, y por lo tanto esa diferencia puede reclasificarse contablemente como reserva voluntaria.
Por supuesto, los administradores deben registrar a nivel contable de forma clara cualquier reclasificación, porque los asientos que cargan la cuenta de resultados y abonan la cuenta de reservas cambian la composición del patrimonio neto.
En cuanto a la disponibilidad para repartir dividendos, conviene saber que el hecho de que exista un exceso no implica automáticamente la libertad de reparto, al menos hasta que se compruebe la existencia del beneficio distribuible y de las demás reservas exigidas por la ley, o por los estatutos.
Así que los órganos directivos de la sociedad deben verificar previamente que no hay limitaciones legales derivadas de pérdidas acumuladas, de autocartera, o de reservas estatutarias, antes de aprobar cualquier reparto.
Por otra parte, cuando la empresa lleva a cabo una reducción de capital, o necesita sanear el balance, la existencia de reservas superiores al veinte por ciento ofrece un colchón adicional, y la junta puede acordar convertir parte de las reservas en capital, o absorber pérdidas mediante la aplicación de los excedentes.
Lo interesante de esto es que, a nivel de inversión, un saldo elevado en la cuenta de reserva legal mejora la imagen de la empresa y que, al mismo tiempo, la clasificación de la porción sobrante como reserva voluntaria modifica la cuantía que puede distribuirse sin afectar la protección de terceros.
Dicho todo esto, si estás interesado en la constitución de una sociedad, y por eso estás buscando información sobre la reserva legal, podemos ayudarte de forma personalizada a través de nuestro formulario de contacto.
